A la propuesta de una nueva adaptación de audífonos para corregir o mejorar la audición escuchamos, en ocasiones “Pero si aún escucho bien…”
“Para lo que hay que oír….”
En otras ocasiones encontramos acompañantes o familiares que cuestionan el gasto, asustando al futuro usuario con frases como: “mira lo que vas a gastar,” “fíjate si lo vas a utilizar”
Generando en el paciente los mil fantasmas de creencias innecesarias sobre la cantidad de gente que conoce que tienen los audífonos guardados por falta de adaptación.
La mayoría de los adultos mayores no busca solución a la pérdida auditiva, en general es algo que se posterga entre 7 a 10 años, después de aparecer signos significativos para la comunicación.
Esta latencia en resolver el problema de audición y de comunicación genera una desconexión significativa, no solo del sonido, sino también de la realidad cotidiana.
Lo cierto es que cuando una persona tiene una audiometría fuera de los umbrales esperados en todas o en algunas frecuencias, comienza a suceder cambios a nivel externo en la comunicación:
- La audiometría correcta es de 0 a 20 dB, a partir de tener que escuchar con auriculares por encima de 30 dB estamos en presencia de pérdida auditiva.
- Dificultad para entender algunas palabras o confundir unas palabras con otras.
- Necesitar del contexto para entender que dice el interlocutor.
- Dificultad para localizar los sonidos.
- Esfuerzo atencional excesivo.
- Oyen, pero no entienden.
- Necesitan repetición constante.
Pero más importante que los cambios conductuales son los cambios que se producen a nivel interno. Cuando un paciente no corrige la audición a tiempo, lo que sucede es un deterioro neurofisiológico progresivo directos e indirectos:
El deterioro auditivo no tratado produce:
- Limita el entendimiento de la palabra, a pesar de que luego de unos años podamos amplificar a través de audífonos.
- Genera esfuerzo de escucha y carga mental.
- Acelerar el deterioro cognitivo
- Provoca una paulatina desorganización cortical, lo que hace que el sonido se escuche distorsionado.
- Es causa de cronificación de acúfeno, ruidos en los oídos o en la cabeza que comienzan en gran parte de casos por la falta de información auditiva, generando una sensación de descontrol muy importante.
- Puede generar hiperacusia, que es hipersensibilidad al sonido que se produce generalmente ante hipoacusias asimétricas o pérdidas de audición de un solo oído. Por este mecanismo los sonidos de baja intensidad se escuchan más altos y puede producir un alejamiento de la vida social, cuando la molestia es excesiva.
Hay que corregir la audición a través de audífonos cuando:
- Tengamos disminución de audición de 30 dB.
- Tengamos audición asimétrica, un oído normal o mejor y otro con mucha disminución, porque no basta escuchar por uno.
- Cuando el entendimiento en la prueba de palabras ha bajado en de 80% en ambiente tranquilo
Vamos a explicar más profundamente estas limitaciones, en próximas entradas.
Mientras, planteate la posibilidad de vigilar tu audición y poner solución al deterioro auditivo, si lo tienes.